lunes, 4 de junio de 2012

CONCEDEN INDULTO PRESIDENCIAL A PASTORA AYMARA GABRIELA BLAS, PERO SEGUIRÁ EN PRISIÓN

POR PAULINA ACEVEDO

·        El indulto corresponde a una reducción de pena a seis años, y no una remisión de la misma, por lo que Gabriela, que ya ha cumplido más de cuatro años en prisión, deberá permanecer aún recluida.

·        La pastora se mostró con sentimientos encontrados frente a esta noticia, pues si bien se siente contenta con el indulto, le produjo gran angustia el no alcanzar su libertad de forma inmediata.


El Defensor Penal Público, Víctor Providel, abogado de Gabriela Blas y el capitán de Gendarmería a cargo de la cárcel de Acha en Arica, dieron a conocer a la pastora aymara el decreto que le otorga -mediante indulto- una reducción de pena por la muerte accidental de su hijo, de 12 a 6 años.

Cabe destacar que el efecto de este indulto es solo de reducción y no de remisión de pena, por lo que Gabriela no quedará inmediatamente en libertad.  Por lo mismo la abogada de Corporación Humanas, Catalina Lagos, destacó que “si bien valoramos la reducción de pena, consideramos que dado el grado de discriminación y vulneración de derechos humanos que sufrió Gabriela Blas, el indulto debió consistir en un perdón total de la misma y permitir su liberación inmediata”.

Por su parte la abogada del Observatorio Ciudadano, Consuelo Labra, aclaró que “por medio de este indulto el Estado realiza un reconocimiento de responsabilidad respecto de la vulneración de derechos humanos de que ha sido objeto Gabriela Blas”.

Se debe recordar, finalmente, que el caso de Gabriela Blas se encuentra en la actualidad en revisión por el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en virtud de una denuncia patrocinada por el Observatorio Ciudadano y la Corporación Humanas ante la Comisión Interamericana de Derechos, por el trato discriminatorio y las faltas al debido proceso de que ha sido víctima Gabriela durante toda la tramitación de la causa por la que se la condenó a esta excesiva e injusta pena.

Los hechos
 
En julio de 2007 la pastora aymara Gabriela Blas Blas extravió a su hijo de tres años, Domingo Eloy Blas, durante labores de pastoreo, tras devolverse a buscar dos llamos que se habían quedado rezagados del rebaño. En un principio, la joven pastora pensó que el menor se había dirigido a la casa, distante a unos 800 metros del lugar donde debía esperarla. Lo buscó ahí, posteriormente en el corral y luego en las inmediaciones, gritando su nombre sin resultado positivo.
 

 
Al caer la noche, detuvo la búsqueda puesto que la oscuridad hacía inviable seguir la huella de Domingo y porque las bajas temperaturas no le permitían continuar con ella sin poner en riesgo su propia subsistencia.  Al día siguiente, sin resultados aún en la búsqueda de su hijo, decide ir a solicitar ayuda y caminó hasta Alcérreca, un poblado localizado a 17 kilómetros de donde se encontraba, a informar a carabineros de lo sucedido, quienes desde un principio la culparon de la muerte de su hijo. 
 
Durante los próximos siete días, Gabriela fue mantenida en condiciones de detención ilegal en diferentes dependencias de Carabineros en el Altiplano de la provincia de General Lagos, donde relató haber sido sometida a apremios ilegítimos constitutivos de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes.
 
Transcurridos estos siete días de detención ilegal, Gabriela es trasladada a la ciudad de Arica, donde se efectúa su control de detención, quedando en prisión preventiva. Esta privación de libertad se extendió por tres años, de los cuales los cinco primeros meses fueron en condiciones de aislamiento, siendo tratada desde un primer momento por la prensa como parricida, sin observancia al principio de inocencia.

Esta extendida prisión preventiva -una de las más largas en Chile desde la Reforma Procesal Penal- careció de todo criterio de razonabilidad y proporcionalidad, por cuanto fue la propia Gabriela Blas quien denunció personalmente el hecho, siempre se puso a disposición de las autoridades y jamás existió riesgo de fuga o hechos de los cuales pudiera presumirse su intención de sustraerse a la acción judicial.-

 Luego de dos juicios orales, habiéndose anulado el primero por vulneración de garantías judiciales decretadas por la Corte de Apelaciones de Arica y en circunstancias que el cuerpo  del menor fue encontrado sin vida, sin ningún rastro que permitiera atribuir su muerte a la acción de terceros, Gabriela fue condenada a 12 años de privación de libertad por el delito de abandono con resultado de muerte. La sentencia condenatoria se basa en una visión urbana, occidental de cuál debiera constituir la conducta esperable de una madre, sin consideración de las circunstancias culturales propias de Gabriela, en cuanto pastora aymara.


(*) PERIODISTA DEL OBSERVATORIO CIUDADANO.

La pastora aymara condenada por la muerte de su hijo que pide el primer indulto presidencial a Piñera

Luego de 5 años encerrada en la cárcel de Arica, La Moneda evalúa el beneficio

 En octubre de 2010, Gabriela Blas fue condenada a 12 años de prisión por la muerte de su hijo de 3 años. El pequeño Domingo se perdió en la Pampa luego de salir a pastorear con ella y su cuerpo fue encontrado, momificado, más de un año después. Las organizaciones que la defienden argumentan que hubo discriminación, ya que los sentenciadores castigaron el abandono del niño sin tomar en cuenta el rol de una mujer aymara mientras cuida animales en la pampa. En tanto, su hija mayor fue dada en adopción al extranjero.

Defensora abogó por indulto a mujer aimara condenada por abandono de su hijo

a abogada de la Corporación Humanas, Catalina Lagos, acusó discriminaciones cruzadas en el caso de una pastora aimara que fue condenada a 12 años de presidio por haber perdido a su hijo de tres años en 2007, y quien solicitó el indulto al Presidente Sebastián Piñera.

Escuche entrevista:  http://www.cooperativa.cl/prontus_media/site/edic/base/port/audios.html?_ts=20120517213338

Abogadas representantes de Gabriela Blas piden que indulto presidencial particular permita su libertad inmediata


  • Vulneración del debido proceso, detención ilegal, apremios ilegítimos constitutivos de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes por parte de Carabineros, tres años de prisión preventiva, son algunas de las violaciones a los DDHH sufridas por la pastora aymara.

    El Observatorio Ciudadano y Corporación Humanas interpusieron una denuncia ante la CIDH en contra del Estado de Chile, por violación a derechos y garantías establecidos en las Convenciones Americana de Derechos Humanos y Belém do Pará.
Un llamado a que el indulto presidencial solicitado a favor de la pastora aymara Gabriela Blas sea aprobado en el menor tiempo posible y que remita o conmute su pena para que sea puesta en libertad de manera inmediata, hicieron sus abogadas representantes, Consuelo Labra, del Observatorio Ciudadano y Catalina Lagos, de Corporación Humanas.

La abogada Consuelo Labra recalcó que el indulto solicitado al Presidente de la República en el caso de Gabriela Blas “se ajusta plenamente a los objetivos humanitarios que autorizan esta excepcional facultad presidencial, terminando en parte con la inmensa injusticia y discriminación de que ha sido objeto Gabriela”.

Frente a la información que circula en diversos medios de comunicación relativa al otorgamiento de un indulto presidencial particular a Gabriela Blas, la abogada reiteró la necesidad de que en virtud de los antecedentes expuestos, el indulto sea aprobado lo antes posible y que, en definitiva, consista en uno que remita o conmute su pena en términos que sea puesta en libertad de manera inmediata.

Según explicó Catalina Lagos, abogada de Corporación Humanas, el caso de la pastora aymara Gabriela Blas -que perdió a su hijo de tres años mientras pastoreaba en el Altiplano, lo que resultó en la muerte del menor-, está caracterizado por su detención ilegal, la falta de entrega de información sobre su condición de detenida y de sus derechos, la falta de un debido proceso, además de la obtención de pruebas sin la orden de un Fiscal o judicial y mediante sometimiento a tratos inhumanos y degradantes.

“El de Gabriela es un caso de discriminaciones cruzadas, es decir, que se caracteriza por ser el de una víctima en una doble situación de vulnerabilidad: por ser indígena y además por ser mujer”, sostuvo la abogada y agregó que “la falta de acceso a la justicia que ha padecido Gabriela es una muestra de una situación generalizada que afecta a las mujeres indígenas por parte de un sistema legal (judicial y administrativo) que no considera sus específicas condiciones socio-culturales y que ha sido incapaz de revertir un modelo histórico de discriminación”.

Consuelo Labra aseguró que tras la trágica pérdida de su hijo, “Gabriela Blas ha sido víctima durante todo el proceso penal -incluidas las etapas de investigación, formalización, acusación, juicio oral, condena y cumplimiento de la misma- de diversas vulneraciones a derechos fundamentales, tales como el derecho a la integridad física, psíquica; y a la libertad y seguridad personales”.

La abogada afirmó que “Gabriela Blas fue privada del principio de presunción de inocencia durante todo el proceso penal y además se desconocen las condiciones de ocurrencia de los acontecimientos y los factores culturales durante toda la etapa de investigación.”

Agregó que la sola persecución penal de Gabriela por el delito de abandono evidencia ya un acto discriminatorio en el sentido clásico, por cuanto se la trata diferente que al resto de la población en su situación, sin que exista una justificación razonable para ello. En Chile se presentan cerca de 3.000 denuncias por pérdida de personas al año, de las cuales alrededor de un 20% nunca son resueltas, sin que existan acusaciones por el delito de abandono en tales casos.

Por ello, el Observatorio Ciudadano y Corporación Humanas, en representación de Gabriela  Blas, interpusieron una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en contra del Estado de Chile, por violación a derechos y garantías establecidas en las Convenciones Americana de Derechos Humanos y en la Convención para Prevenir, Erradicar y Sancionar la Violencia Contra la Mujer.

Actualmente, Gabriela Blas cumple una condena de 12 años en la cárcel de Arica, tras ser declarada culpable del delito de abandono de menor en lugar solitario con resultado de muerte.

Los hechos

En julio de 2007 la pastora aymara Gabriela Blas Blas extravió a su hijo de tres años, Domingo Eloy Blas, durante labores de pastoreo, tras devolverse a buscar dos llamos que se habían quedado rezagados del rebaño. En un principio, la joven pastora pensó que el menor se había dirigido a la casa, distante a unos 800 metros del lugar donde debía esperarla. Lo buscó ahí, posteriormente en el corral y luego en las inmediaciones, gritando su nombre sin resultado positivo.

Al caer la noche, detuvo la búsqueda puesto que la oscuridad hacía inviable seguir la huella de Domingo y porque las bajas temperaturas no le permitían continuar con ella sin poner en riesgo su propia subsistencia.  Al día siguiente, sin resultados aún en la búsqueda de su hijo, decide ir a solicitar ayuda y caminó hasta Alcérreca, un poblado localizado a 17 kilómetros de donde se encontraba, a informar a carabineros de lo sucedido, quienes desde un principio la culparon de la muerte de su hijo.

Durante los próximos siete días, Gabriela fue mantenida en condiciones de detención ilegal en diferentes dependencias de Carabineros en el Altiplano de la provincia de General Lagos, donde relató haber sido sometida a apremios ilegítimos constitutivos de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes.

Transcurridos estos siete días de detención ilegal, Gabriela es trasladada a la ciudad de Arica, donde se efectúa su control de detención, quedando en prisión preventiva. Esta privación de libertad se extendió por tres años, de los cuales los cinco primeros meses fueron en condiciones de aislamiento, siendo tratada desde un primer momento por la prensa como parricida, sin observancia al principio de inocencia.

Esta extendida prisión preventiva -una de las más largas en Chile desde la Reforma Procesal Penal- careció de todo criterio de razonabilidad y proporcionalidad, por cuanto fue la propia Gabriela Blas quien denunció personalmente el hecho, siempre se puso a disposición de las autoridades y jamás existió riesgo de fuga o hechos de los cuales pudiera presumirse su intención de sustraerse a la acción judicial.-

Luego de dos juicios orales, habiéndose anulado el primero por vulneración de garantías judiciales decretadas por la Corte de Apelaciones de Arica y en circunstancias que el cuerpo  del menor fue encontrado sin vida, sin ningún rastro que permitiera atribuir su muerte a la acción de terceros, Gabriela fue condenada a 12 años de privación de libertad por el delito de abandono con resultado de muerte. La sentencia condenatoria se basa en una visión urbana, occidental de cuál debiera constituir la conducta esperable de una madre, sin consideración de las circunstancias culturales propias de Gabriela, en cuanto pastora aymara.

http://www.observatorio.cl/node/6337

El primer indulto particular de Piñera

La solicitud ingresó al Ministerio de Justicia hace seis meses:


El documento se encuentra en Contraloría para su toma de razón, la que podría decretarse en las próximas semanas. Esta medida beneficiaría a la pastora aimara Gabriela Blas.  

José Antonio Ayuso Unidad de Investigación 

Durante las próximas semanas, la Contraloría General de la República podría dar el visto bueno al que sería el primer indulto particular del gobierno de Sebastián Piñera. De esta medida se beneficiaría la pastora de origen aimara Gabriela Blas, quien fue condenada a 12 años de cárcel por el abandono y posterior muerte de su hijo Domingo de 3 años.

El caso ingresó al Ministerio de Justicia hace seis meses. Desde entonces, según comentan fuentes internas, se generó un debate en torno a si acoger o no el indulto. Tras las deliberaciones correspondientes, se llegó al convencimiento de preparar el decreto y enviarlo a Contraloría. Sólo existen dos copias del documento: una en manos del ministro, y otra en las de Ramiro Mendoza, contralor general de la República.

El caso de Gabriela Blas ha sido seguido y apoyado por las autoridades aimaras, políticas y por un informe elaborado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

Este documento plantea que durante el juicio a Blas no se le respetó su condición de aimara, pues no dispuso de un traductor -no utiliza el español como lengua materna-.

El caso se remonta al 27 de junio de 2007 cerca del volcán Tacora, al límite de la frontera con Perú. Gabriela Blas pastoreaba llamas y alpacas en el altiplano chileno, una práctica común para la cultura aimara. En esa jornada no pudo conseguir que sus familiares cuidaran de su hijo, por lo que, y siguiendo con sus costumbres indígenas, cargó al menor en su manta y salió a trabajar.

Al atardecer, mientras guiaba a los animales de regreso a la Estancia Caicone, advirtió que dos de sus llamas se habían retrasado.

En ese momento la pastora tomó, sin saberlo, la decisión que marcaría el resto de su vida: dejó a su hijo arropado y en un sector sin peligros evidentes, y retornó dos kilómetros en busca de los animales perdidos.
Tal como lo comentó la propia Gabriela Blas ante el juez en abril de 2010: "Dejé al niño sobre el aguayo y le pedí que me esperara. 'Ya mamá, pero no demores', me respondió".

De vuelta y tras casi una hora de caminata, su hijo ya no estaba. Sólo quedaban las prendas de abrigo. Luego de guardar los animales, Blas retomó la búsqueda durante más de tres horas. Angustiada y derrotada por las inclemencias del viento y el frío de la noche, en esa época del año se alcanzan los 10 grados bajo cero, la pastora se refugió en la Estancia a la espera de continuar al día siguiente.

Por la mañana retomó la búsqueda de Domingo sin éxito. Su desesperación era tal que caminó 15 kilómetros hasta llegar a la localidad de Alcérreca en busca del apoyo de su familia. Allí denunció a Carabineros la pérdida de su hijo. "No sabía dónde más buscar, pero esperaba hallar su cuerpo", relató Blas durante el juicio, oportunidad en la que también afirmó que el extravío de su hijo "era un castigo de la Pachamama".
Seis días más tarde a la denuncia, la fiscalía inició una investigación en su contra. Los cargos eran demoledores: abandono del menor en un lugar solitario con causa de muerte.

La pastora aimara, además, quedó en prisión preventiva durante tres años a la espera de un juicio.
El 2 de diciembre de 2008, dos años después de la desaparición del menor, el cuerpo fue encontrado. Los peritos concluyeron que había muerto por las bajas temperaturas y evidenciaba síntomas de mordeduras de animales en sus extremidades, mientras que otras zonas ya estaban con síntomas de momificación.

En abril de 2010 se realizó el primer juicio, donde fue condenada a 10 años y un día de prisión, su defensa interpuso un recurso de nulidad. En el segundo juicio, celebrado unos meses más tarde, se le aumentó la pena a 12 años, ratificando el argumento de su condena: abandono de un menor con resultado de muerte.
Hoy, Blas cumple su cuarto año de prisión en la cárcel de alta seguridad de Arica, aunque en pocos días podría tener una buena noticia.

El 13 de octubre pasado la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de acuerdo que solicitaba un indulto particular por parte del Presidente. El primero de su gobierno. En él se argumenta que "la pérdida del niño fue algo fortuito" y se asegura que "podrían existir alteraciones a las normas de integración y conciliación cultural desoyendo las particularidades de su etnia y tradición".

Según comentan en el Gobierno, desde hace seis meses este tema es debatido en el Ministerio de Justicia. De hecho, el propio ministro Teodoro Ribera afirmó, en una visita a Arica en febrero de este año, que "ella ya ha cumplido 4 años de la condena que le fue impuesta y el ministro tiene que resolver sobre la base de los informes que se han elaborado".

Sin embargo, el último mes se llegó a un consenso: otorgar un indulto conmutativo de rebaja de pena. Es decir, Blas no saldrá en libertad, pero será beneficiada con una disminución sustantiva de su condena.
Durante las próximas semanas la Contraloría deberá pronunciarse.

En el Gobierno comentan que uno de los elementos relevantes que se consideraron para tomar esta determinación fue el informe anual 2011 del Instituto Nacional de Derechos Humanos, donde se argumentan razones socioculturales para sostener que Blas debe ser beneficiada.
 

Denuncian situación de pastora aymara ante el Relator Especial James Anaya





El viernes 18 de mayo en la ciudad de Nueva York,   fue  recibida Hortencia Hidalgo Caceres, vocera del Consejo Autónomo Aymara y Coordinadora regional de la Red Chilena contra la violencia sexual y domestica, por el Relator Especial de Naciones Unidas, Janes Anaya, para tratar el caso de Gabriela Blas, pastora aymara condenada  a 12 años de prisión por extraviar a su hijo  y ponerlo al tanto de las múltiples violaciones a sus derechos, acentuando en la preocupación de la adopción de su hija Claudia. 


Desde el 14 al 18 de mayo de 2012, el Relator Especial James Anaya llevo reuniones con representantes de los pueblos y organizaciones indígenas durante el undécimo período de sesiones del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas. 


Facultades del Relator

Consejo de Derechos Humanos autoriza y solicita al Relator Especial a que "examine las formas de superar los obstáculos existentes para la plena y eficaz protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, de conformidad con su mandato, e individualizar, intercambiar y promover prácticas óptimas."


 

El relator
“reúna, solicite, reciba e intercambie información y comunicaciones de todas las fuentes pertinentes, incluidos los gobiernos, los indígenas y sus comunidades y organizaciones, sobre las violaciones denunciadas de sus derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas” y “formule recomendaciones y propuestas sobre las medidas y actividades adecuadas para evitar y reparar las violaciones de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas.”

Día Internacional de la mujer




8 de Marzo, día internacional de mujer, exigimos libertad a Gabriela Blas, pastora aymara condenada a 12 años.